Buena parte de lo que se escribe hoy tiene un tope: la publicación de X, la biografía de Instagram, el título que Google muestra en sus resultados, el SMS del recordatorio de cita. Escribir contra un límite es una habilidad concreta, y empieza por saber dos cosas: cuál es el límite y qué cuenta exactamente para alcanzarlo.
Los límites más habituales
| Dónde | Límite | Detalle |
|---|---|---|
| Publicación en X (Twitter) | 280 caracteres | Los enlaces consumen una longitud fija, los acorte o no el servicio |
| Biografía de Instagram | 150 caracteres | Corte duro: no deja guardar más |
| SMS | 160 caracteres | Con tildes o eñes puede bajar a 70 por mensaje (ver abajo) |
| Título en resultados de Google | ≈ 60 caracteres | No es un límite: es truncado visual con puntos suspensivos |
| Meta descripción en Google | ≈ 155 caracteres | También truncado visual; Google puede reescribirla |
| Titular de LinkedIn | 220 caracteres | Corte duro |
Qué cuenta como carácter
Los espacios cuentan, siempre. Los saltos de línea cuentan. Y hay un detalle que afecta de lleno al español: en los SMS, el juego de caracteres básico (GSM-7) no incluye varios caracteres nuestros. Una sola «í» o una «ú» en el mensaje obliga a codificarlo entero en otro formato y el límite por mensaje baja de 160 a 70 caracteres. Por eso los SMS comerciales llegan a menudo «sin acentos»: no es dejadez, es aritmética. Para un texto puntual, quitar los acentos antes de enviarlo puede ahorrar literalmente la mitad del coste.
Los emojis, por su parte, suelen contar como dos caracteres o más, según la plataforma y según el emoji (los compuestos, como las banderas o los que llevan tono de piel, son varios caracteres unidos). Si el texto va justo, el emoji es el primer candidato a salir.
Técnicas de recorte que funcionan
- Empieza por el final. En la mayoría de textos informativos, la última frase es despedida o relleno. Fuera primero.
- Cifras en dígitos: «3» ocupa un carácter; «tres», cuatro. En textos con límite, los números van en cifra.
- Caza las muletillas: «cabe destacar que», «en el día de hoy», «procederemos a realizar» tienen versiones de una palabra: nada, «hoy», «haremos».
- Voz activa: «el equipo resolvió el problema» gana once caracteres a «el problema fue resuelto por el equipo».
- Una idea por mensaje. Si no cabe, no es un problema de caracteres: son dos mensajes.
El caso especial del SEO
Los «límites» de Google merecen una aclaración: el buscador no corta a los 60 caracteres exactos, sino al ancho en píxeles del bloque de título, por lo que una W ocupa más «límite» que una i. Los 60 caracteres del título y los 155 de la descripción son aproximaciones seguras, no umbrales oficiales. La estrategia sensata: colocar lo importante en la primera mitad, de modo que aunque el final se trunque, el mensaje sobreviva.
Los límites que no avisan
Además de los límites publicados, hay topes invisibles que solo se descubren al chocar con ellos. El asunto de un correo electrónico admite cientos de caracteres, pero el móvil muestra unos 30–40 antes de cortar: el asunto eficaz se escribe para esa ventana, no para el límite técnico. Las notificaciones push rondan los 40–50 caracteres visibles según el sistema. Y muchos formularios —direcciones de envío, campos de «observaciones», títulos de anuncios clasificados— imponen topes propios que no documentan en ninguna parte.
La consecuencia práctica es siempre la misma: lo importante, delante. Un texto construido para sobrevivir al truncado funciona en todas partes; uno que reserva la clave para el final depende de que nadie lo corte.
Medir mientras se escribe
Recortar a ciegas y pegar en la plataforma «a ver si cabe» es el método lento. El rápido es escribir con el recuento a la vista: el contador de caracteres muestra caracteres con y sin espacios, palabras y frases en tiempo real, de forma que cada recorte se comprueba en el momento, antes de tocar la plataforma de destino.