El español es un idioma tacaño con las mayúsculas, bastante más que el inglés o el alemán. La regla de partida que lo resume casi todo: en caso de duda, minúscula. La mayúscula es la excepción que hay que justificar, no al revés. Aun así, hay casos obligatorios, casos prohibidos y una zona intermedia que genera la mayoría de las dudas. Vamos por partes.
Mayúscula obligatoria
- La primera palabra de un enunciado: al empezar un escrito y después de punto. También después de los signos de cierre de interrogación y exclamación cuando funcionan como punto: ¿Vienes? Te espero abajo.
- Los nombres propios: personas (Gabriel, Lucía), apellidos (Navarro), lugares (Sevilla, Andalucía, Ebro), instituciones (el Ministerio de Hacienda, la Universidad de Salamanca) y marcas (Renfe, Zara).
- Festividades y acontecimientos históricos: la Navidad, el Día del Libro, la Revolución francesa, la Segunda Guerra Mundial. En estos compuestos, los adjetivos que acompañan pueden ir en minúscula (Revolución francesa) según el uso asentado.
- Las abreviaturas de tratamiento: Sr., Dra., Ud. — aunque la palabra desarrollada vaya en minúscula (señor, doctora, usted).
Minúscula obligatoria (aunque el instinto diga lo contrario)
Aquí se concentran los errores más repetidos, muchos por contagio del inglés, que escribe estas palabras con mayúscula:
| Caso | Correcto en español | Calco a evitar |
|---|---|---|
| Días de la semana | lunes, martes | Lunes, Martes |
| Meses y estaciones | enero, primavera | Enero, Primavera |
| Idiomas | español, inglés | Español, Inglés |
| Gentilicios | madrileño, francesa | Madrileño, Francesa |
| Cargos y títulos | el presidente, la ministra, el papa | el Presidente, la Ministra |
| Profesiones y titulaciones | abogada, ingeniero, licenciado | Abogada, Ingeniero |
El caso de los cargos sorprende, pero la norma actual de la RAE es clara: se escriben en minúscula incluso cuando se refieren a una persona concreta (el rey, la presidenta del Gobierno). La mayúscula del cargo («el Presidente inauguró...») pervive en lenguaje administrativo y protocolario, pero la ortografía académica la desaconseja.
La zona de las dudas
Después de dos puntos
En general, minúscula: Trajo tres cosas: pan, vino y queso. Hay dos
excepciones habituales: tras el saludo de una carta o un correo
(Estimada Ana:
Le escribo para...) y cuando lo que sigue es una cita
textual con su propia puntuación (Y dijo: «Esto se acaba hoy»).
El artículo de los topónimos
Cuando el artículo forma parte del nombre oficial, se escribe con mayúscula: El Salvador, La Habana, El Escorial. Si es un artículo ocasional, va en minúscula: la India, el Líbano. Una pista práctica: con los oficiales no se contrae («voy a El Escorial», no «al Escorial» en registro cuidado).
Sol, luna y tierra
Mayúscula solo en contextos astronómicos, cuando designan los cuerpos celestes (la distancia entre la Tierra y el Sol); minúscula en los usos corrientes (tomar el sol, pisar tierra firme, hay luna llena).
Internet y la web
La RAE admite internet con minúscula —el uso mayoritario actual— y también la mayúscula tradicional. Web va en minúscula (una página web, la web).
Las mayúsculas sostenidas: un caso aparte
Escribir palabras o frases completas en mayúsculas (PROHIBIDO EL PASO) es legítimo en contextos concretos: señalización, portadas, cabeceras de documentos jurídicos y textos breves donde se busca relieve tipográfico. Fuera de ahí conviene dosificarlas por dos motivos. El primero es de legibilidad: las palabras en mayúsculas se leen más despacio, porque eliminan el perfil de ascendentes y descendentes con el que el ojo reconoce las palabras de un vistazo. El segundo es de tono: en mensajería y redes sociales, ESCRIBIR ASÍ equivale convencionalmente a gritar.
Y un recordatorio que sorprende a más de uno: las mayúsculas sostenidas no eximen de nada. Llevan tilde (ATENCIÓN), llevan eñe y respetan la ortografía completa de la palabra. Lo contrario no es una licencia, es una errata en letras grandes.
Un truco de revisión
Cuando revises un texto plagado de mayúsculas dudosas, el camino rápido es normalizarlo y reconstruir: pásalo por el conversor de mayúsculas y minúsculas con «todo minúsculas», aplica después «Mayúsculas después de punto» para recuperar el arranque de cada oración, y repasa a mano únicamente los nombres propios. Es más fiable que cazar mayúsculas sueltas a ojo, porque parte de un estado conocido: todo en minúscula salvo lo que tú decidas.